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Llega el frío… y las grullas

Suena un extraño trompeteo. Miras al cielo y descubres una bandada de aves formando una V. Es la señal. Empieza a buscar el abrigo porque es la prueba inequívoca de que el invierno ha llegado.

Miles de grullas llegan cada año desde el norte de Europa para pasar el invierno en Extremadura, y uno de sus lugares favoritos es el pantano de El Borbollón, a 20 minutos de El Sosiego, en el término municipal de Santibáñez el Alto. Este humedal y las extensas dehesas de encinas, alcornoques y robles, así como campos de cereal de secano y pastizales, conforman el hábitat ideal para las grullas.

Acercarse al Borbollón a observar a las grullas se ha convertido en una de las actividades más bonitas de esta época en Sierra de Gata. A finales de octubre llegan las más madrugadoras y las más perezosas no regresan hasta el mes de abril, aunque son los meses de diciembre, enero y febrero los más idóneos para disfrutar de estas aves migratorias que proceden fundamentalmente de Alemania y los países nórdicos.

Lo ideal es verlas a través de un telescopio o unos buenos prismáticos. Un buen objetivo asegura fotografías espectaculares de estas zancudas de pico alargado y pluma grisácea que llegan a pesar 7 kilos y a medir más de 2 metros de envergadura. En El Sosiego podemos ponerte en contacto con grupos naturalistas que durante esta época realizan rutas ornitológicas para el avistamiento de grullas.

Fíjate como es la incultura que hasta no hace mucho, se las consideraban las portadoras de la peste africana (enfermedad que afectaba principalmente a los cerdos) y se organizaban batidas cuando pasaban por las dehesas. Sólo porque venían desde África.

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