post2

Un idioma que hablan 6.000 personas

San Martín de Trevejo, Valverde del Fresno y Eljas son tres pequeños pueblos vecinos de Villamiel, donde se encuentra El Sosiego. Conforman el valle del Xálama -por la montaña que les da sombra- y son los tres últimos enclaves españoles de la Sierra de Gata antes de cruzar la frontera con Portugal. La vida allí es tranquila. El tiempo pasa más lento. Y nada les diferencia del resto de pueblos de la zona… excepto que sus 6.000 habitantes tienen una lengua propia.

Se llama ‘la fala’ y es la misma que hablaban sus antepasados hace 1.000 años. Los lingüistas no se ponen de acuerdo sobre su origen: ¿portugués? ¿gallego? ¿castellano antiguo? La teoría más extendida es que nace como consecuencia de desplazar a la zona, en el siglo IX, un destacamento de tropas gallegas para defender la frontera con Portugal. Y la fusión del gallego y el portugués dio lugar a ‘la fala’.

Y si ya es peculiar por ser hablada exclusivamente en tres pueblos de España, más lo es el hecho de que cada uno tenga su propio dialecto. Por eso en Valverde se habla valverdeiru, en San Martín mañegu y en Eljas lagarteiru. A pesar de sus particuliaridades dialectales, se entienden perfectamente entre sí.

‘La fala’, en cada una de sus versiones, es el primer idioma que aprenden todos los niños de estos tres pueblos. Antes que el castellano, que en muchos casos no lo han oído hasta que llegan al colegio. Eso, al menos, ocurría antes. Hoy ha evolucionado y se da una situación de bilingüismo: el castellano se usa en los colegios y las administraciones y ‘la fala’ en el ámbito familiar.

Pero en la calle, la gente de esos pueblos siempre hablan en esta lengua. Una lengua que ni las invasiones ni el paso del tiempo ha modificado, pero que empieza a peligrar por la llegada de gente de otros pueblos. “Al ser algo que se transmite de padres a hijos, cuando la madre o el padre no lo habla, los niños son educados en castellano”, dice Julian Carretero, vecino de San Martín y uno de los más activos defensores de esta lengua.

Hace una década fue declarada bien de interés cultural y hay iniciativas oficiales que luchan por su supervivencia con acciones como la creación de la asociación ‘Fala y Cultura’, la publicación del primer libro en esta lengua o el establecimiento del ‘Día de la fala’.

Pero ninguna de estas acciones es tan eficaz como la que realiza Julián en su restaurante ‘La boiga de cumías’, por supuesto escrito en mañegu (La bodega de comidas). Además de servir platos típicos de la zona, este local se ha convertido en una especie de embajada de ‘la fala’. Con ella recibe Julián a sus clientes. Si vienes por El Sosiego, no puedes dejar de probar su vino… si no lo haces, es posible que te diga: “Quen vinu a Sa Martiñu y non bebu viñu, ¿a que coñus viñu?”.

Comentarios

    Jai

    Interesante! Espero ir algún día! Buenos artículos.

    Paulino Blanco Olaiz

    Y es algo que nunca se debe olvidar,esta dentro de su cultura y como dije no se debe olvidar.

Dinos tu opinión